Afuera, bocinazos, ruido inconfundible de una gran ciudad occidental; en el silencioso interior del consultorio un paciente que sufre fuertes dolores crónicos de cabeza es sometido a una técnica milenaria nacida en algún sitio remoto del Oriente. Hoy como ayer, la expectativa está puesta en pequeñas agujas colocadas en distintas partes del cuerpo con un único fin, mejorar la calidad de vida.