Tiempo atrás, cuando los primeros ordenadores aparecieron en el mercado, una de las necesidades que surgieron fue la de establecer unas normas para el cableado que debía unirlos a los dispositivos de entrada y salida de datos, tales como los terminales de pantalla e impresoras. Cada fabricante de ordenadores utilizaba tipos distintos de cables, con topología y conectores diferentes, incluso un mismo fabricante empleaba diferentes sistemas de cables y conectores para cada serie de ordenadores. Se había llegado a diseñar conectores especiales para su uso exclusivo.