El proceso se inicia con la llegada de los camiones que transportan las 1.200 t. de RSU que se tratan diariamente en el Centro.
Estos vehículos vierten su contenido en dos fosos sometidos a depresión para evitar el escape de polvo y olores. Unos puentes grúa van depositando los residuos en cuatro líneas de tratamiento, de las que retiran los objetos voluminosos, los envases de cartón y el vidrio, para posteriormente realizar un cribado y separar los residuos en dos categorías en función de
su tamaño.