Las caricias, los besos, las palabras suaves y cariñosas, las expresiones de alegría y ternura acompañan los momentos íntimos del masaje de nuestro bebé. ¿Por qué hemos de renunciar a tener ese instante de contacto profundo con nuestro hijo? Tal vez no hayamos asistido a clases específicas, y seguramente no dispongamos de un título que nos acredite como masajistas, pero la relación que tenemos con nuestro hijo es única y especial. Aquí encontrarás la manera de empezar con el masaje de forma que puedas disfrutar con tu hijo de momentos inolvidables que, además, ¡beneficiarán ampliamente su desarrollo general! ¡Ánimo, las ventajas son muchas! El masaje infantil es una práctica cada vez más recomendada y extendida en nuestra cultura. Los beneficios del masaje en el niño son muy numerosos: estimula sus sentidos; desarrolla un nivel de comunicación profunda entre padres e hijo reforzando sus sentimientos de seguridad y bienestar; proporciona al pequeño valiosa información sobre su esquema corporal y mejora su desarrollo neurológico. Conviene que el padre o la madre mantengan una actitud relajada en el momento del masaje, que escojan el momento y el lugar adecuados, y que dispongan de un aceite adecuado de masaje.