"Claro, he visto esas manazas que no conozco, cogiéndome y suspendiéndome en el aire y no me ha hecho ninguna gracia... Me ha dado un susto tremendo y me he puesto a llorar... ¡Me da más miedo que un petardo gigante!"
Los miedos que aparecen en los niños durante los primeros años de vida acostumbran a ser innatos al ser humano o provocados por un estímulo fuerte. Es bueno conocer los temores que puede tener nuestro bebé para evitarle sustos innecesarios.
El miedo es una emoción instintiva y universal que funciona como un sistema de alarma que nos avisa de un posible peligro. Todos los niños tienen miedos variados que normalmente son leves y que tienden a desaparecer. Hasta los 2 años se tiene mucho miedo de los ruidos fuertes, de los extraños, de la separación de los padres y de la oscuridad. Lo más importante en esta edad es no provocar sustos innecesarios.
Miedo a los extraños
El miedo a los extraños es uno de los miedos innatos de todos los seres humanos. Pero la reacción del niño depende mucho de cómo el extraño se dirige al bebé. Es importante hacerlo de forma suave, sin ser brusco ni darle un susto, hablándole en voz baja, sonriendo, estando los padres presentes y en un lugar conocido por el niño. No debemos forzarle a que esté en brazos ajenos. A medida que nuestro hijo se familiarice con las personas se lanzará más a menudo a sus brazos.
Miedo a la separación
El miedo a la separación de los padres es uno de los temores más consolidados de la especie humana y se presenta cuando el niño se ve forzado a separarse de ellos. El caso más común es el de la escolarización. Para evitar este miedo debemos propiciar al máximo la autonomía e independencia que vaya adquiriendo nuestro hijo y favorecer, desde que es pequeño, pequeños ratos de separación.
Miedo a la oscuridad
Uno de cada tres niños tiene miedo de la oscuridad. Para no potenciar este miedo debemos evitar relacionar la oscuridad con cosas negativas y potenciar los juegos y actividades lúdicas en algún lugar oscuro. Y si nuestro hijo tiene pesadillas, consolarle con la luz apagada.