Desde siempre ha existido un gran interés por las enfermedades y síntomas que padecen los niños. De esta forma, se ha procurado siempre darles una explicación simple y fácilmente comprensible. Pero debido a la falta de conocimientos, muchas veces se han dado explicaciones falsas de las enfermedades infantiles, con frecuencia fruto de creencias populares transmitidas oralmente desde muchas generaciones anteriores, y que han supuesto un buen número de errores de interpretación, que desafortunadamente son muy frecuentes en el campo de la salud infantil.
La salida de los dientes
La dentición no causa llanto, fiebre o diarrea.
La baba
Tragar saliva no motiva ningún trastorno.
Las lombrices
No provocan dolores abdominales, diarreas, tos, convulsiones, rechinar de dientes, dormir con los ojos entreabiertos o pellizcarse la nariz.
El empacho
La mayoría de las enfermedades que se pueden padecer los niños no tienen nada que ver con la comida. Se trata casi siempre de una enfermedades infecciosas, contagiadas a partir de otra persona, que puede producir molestias digestivas si el agente infeccioso se localiza en el tubo digestivo.
La acetona
La acetona no causa ninguna enfermedad, tan sólo una consecuencia que indica que el organismo se ha quedado sin azúcar para obtener energía y está utilizando las grasas de reserva.
La leche como causa de enfermedades
En las enfermedades de bebés, es frecuente creer, sin razón, que la leche tiene la culpa. En realidad se trata de disfunciones propias de los primeros meses de vida.
La anorexia (desgana)
Nunca un niño ha tenido una enfermedad por el hecho de ser de naturaleza poco comedora.
La mastopatía del recién nacido
Es normal que uno o los dos pechos del recién nacido se inflamen. Su volúmen se reducirá sin necesidad de tratamiento.
El frenillo
Estaba muy extendida la costumbre de cortar el frenillo de la lengua pero éste raramente causa problemas en la pronunciación de las palabras.
El chupete
No hay inconveniente en que los niños pequeños utilicen el chupete mientras vaya desapareciendo progresivamente alrededor del segundo año de vida.
El dolor de oídos
Un error muy frecuente es atribuir al dolor de oídos cualquier llanto de un niño pequeño.
Incorporarlos demasiado pronto
Mantener al niño incorporado, apoyándole cómodamente la cabeza y la espalda en un asiento especial, no está contraindicado.
Las fajas, plantillas y zapatos ortopédicos
El vientre abultado, el genu valgus y los pies planos de los niños pequeños se van corrigiendo progresivamente con la edad, de una manera espontánea y sin necesidad de aplicar fajas ni plantillas.
La falta de calcio
Durante muchos años se ha abusado del diagnóstico de falta de calcio, al cual se llegaba por una serie de motivos diferentes y acababa indefectiblemente con la prescripción de calcio y vitaminas.