'¡No corras tanto, que te vas a caer!', '¡Abrígate bien, que hace frío!', '¿Qué haces ahí arriba? Baja ahora mismo. Por favor, ¡este niño me va a matar de un susto!' ¿Te suenan estas frases? Los padres nos preocupamos por nuestros hijos, pero a veces nos pasamos. Hay padres que consiguen transmitir su ansiedad al niño, y con ella una dependencia que le ayuda muy poco. Si queremos que nuestros hijos sean personas autónomas debemos adoptar actitudes que les ayuden a separarse de nosotros.
Nuestro hijo está unido a nosotros por un lazo afectivo imprescindible durante los primeros meses de vida. Esta unión, y el hecho de que no sepa retener nuestra imagen en su mente cuando no estamos con él, le genera ansiedad de separación.
Este sentimiento es algo normal para el momento evolutivo del bebé pero debemos ayudarle a superarlo ya que puede llegar a convertirse en un problema.
Para ayudar a nuestro hijo a que supere poco a poco esta ansiedad tenemos que procurar separarnos gradualmente de él y no sobreprotegerlo.
Por otro lado, también es importante promover su autonomía, facilitándole nuevos aprendizajes y reforzando su responsabilidad, curiosidad e iniciativa.
Finalmente, los juegos también pueden ser de gran ayuda para enseñar a nuestro hijo a ser autónomo.&