Todos los niños aprenden a caminar, correr y saltar, pero si se favorece la actividad física en edades tempranas, caminarán con más gracia, correrán más rápido y saltarán más alto. Y eso les encanta. Conocen su cuerpo y saben hasta dónde pueden llegar. Y con un poco más de ayuda, materiales adecuados y algo de entrenamiento, las posibilidades que tienen para jugar, hacer ejercicio y divertirse son muchísimas... y los beneficios para su salud, innumerables.
El ejercicio físico de los párvulos sirve para desarrollar la psicomotricidad, la coordinación y el compañerismo. De los 3 a los 6 años, nuestros hijos están en la edad del juego y de la gimnasia de imitación. El ejercicio físico a través del juego lúdico debe:
Poner énfasis en adquirir creatividad, agilidad, y coordinación.
Evitar ser competitivo, potenciar el compañerismo y la lealtad hacia todos los miembros del grupo.
Inculcar desde el principio que lo importante es practicar un deporte, no ser un campeón.
Divertir y potenciar la amistad.
Los beneficios del deporte en la salud del niño son múltiples, tanto físicos como psíquicos.
Los efectos negativos del sedentarismo sobre la salud están claros. Los padres debemos aportar hábitos saludables, propiciar el movimiento y el juego, inventar actividades, dar alternativas a actividades sedentarias y ayudarles, sobre todo, valorando lo bien que lo hacen y lo contentos que estamos.