¿Es posible enseñar matemáticas a edades tempranas? ¿Por qué es conveniente enseñar matemáticas antes de los cuatro años?; ¿Acaso queremos que nuestros hijos sean genios? ¿Si ya les enseñan matemáticas en la escuela para qué emplear tiempo en ello cuando el niño es tan pequeño?. Es muy normal que los padres nos hagamos este tipo de preguntas. La realidad es que las matemáticas escolares distan mucho de ser efectivas con todos los niños. Los índices de fracaso, incomprensión de la materia y analfabetismo real en matemáticas están por encima de las demás asignaturas. Debemos preguntarnos por qué a nuestros hijos les cuesta tanto comprender el cálculo, resolver problemas o entender las fórmulas matemáticas elementales.
Las matemáticas son un idioma, un lenguaje imprescindible mediante el cual organizamos el mundo y nuestro pensamiento. El aprendizaje de éste, como de los demás idiomas, puede hacerse de forma óptima antes de los cinco años dado que el niño atraviesa entonces por un período extraordinariamente sensitivo para el lenguaje (sea éste cual sea).
Aportarle datos en gran cantidad de forma que el niño derive las leyes internas que se utilizan en el cálculo matemático básico así como en las agrupaciones de cantidades, es utilizar el mismo método que el propio niño utiliza para aprender el idioma materno.
Ofrecerle las matemáticas desde una edad tan temprana tiene como fin proporcionarle una organización neurológica óptima basada en la estimulación visual y auditiva, el aporte de datos y, por supuesto, una relación madre/padre-hijo de óptima calidad.