"¿Ya tienes preparada la bolsa de deporte? ¿Has cogido la toalla? ¿Quién juega de portero? ¿Que no ha llegado el entrenador?"... ¡Uf! Se podía haber dedicado a otra cosa, pero al final todos nos empeñamos en que hiciera deporte y ahora empieza el campeonato y ya no vivimos. Total, pierden dos de cada tres partidos peroý en fin, lo importante es participar, ¿no? Pues venga, a participar.
Entrar en el circuito de los deportes de equipo significa replantear el tiempo de ocio de toda la familia.
Nuestro hijo deseara que vayamos a verlo jugar y nosotros hemos de procurar no defraudarle. Al principio supondrá un esfuerzo organizar nuestro tiempo y dedicar atención a un nuevo aspecto que hasta entonces no entraba dentro de nuestra cotidianidad.
También tendremos que aprender a ser animosos y respetuosos con el deporte que elija nuestro hijo y a no entorpecer su práctica.
Practicar un deporte le servirá a nuestro hijo para aprender a compartir con un grupo objetivos comunes, a expresar emociones (de alegría ante la victoria o de tristeza ante la derrota), a enfrentarse a los éxitos y las derrotas, y a comprender que el esfuerzo y la preparación son un paso previo a la consecución de una meta.