Al principio te llamó la atención lo alta que ponía la tele. Después empezó a recluirse en sí mismo y no sabías qué pasaba. Los informes de la escuela tampoco eran demasiado halagüeños. Hasta que, tras unas pruebas, te hicieron saber que tu hijo tenía una deficiencia auditiva. El diagnóstico y tratamiento precoz son imprescindibles para conseguir una buena adaptación y desarrollo de los niños con este déficit. Una buena planificación terapéutica favorece que un niño sordo tenga una vida lo más normalizada posible y pueda integrarse en la sociedad. Para ello es necesario la cooperación entre un equipo multidisciplinar y la familia. El equipo multidisciplinar aportará los recursos médicos y psicológicos que hagan falta. La familia proporcionará el soporte emocional necesario para el bienestar del niño y del resto de sus integrantes.
El déficit auditivo es un trastorno que no permite al niño aprender su propia lengua, ni participar en las actividades normales de su edad, ni seguir con aprovechamiento la enseñanza escolar general. La sordera puede clasificarse según su naturaleza, su intensidad y su origen. El diagnóstico precoz y la estimulación temprana son aspectos básicos para intervenir lo antes posible y obtener el mejor pronóstico posible.
Los padres necesitarán la ayuda de un equipo de profesionales para tratar a su hijo y para informarse de los nuevos avances técnicos. Los niños con trastorno auditivo tienen algunas características de comportamiento comunes, como la tendencia al aislamiento y la indisciplina. El trabajo conjunto de la familia y un equipo multidisciplinar ( pediatra, otorrinolaringólogo, foniatra, psicopedagogo) es imprescindible para conseguir una vida lo más normalizada posible.