Las visitas periódicas al dentista hacen que sea prácticamente imposible encontrar caries muy avanzadas que requieran tratamientos complejos o la extracción de dientes afectados. La prevención a través de una correcta higiene y alimentación de los niños desde edades muy tempranas y la información que actualmente poseen muchos padres, pueden hacer que el número de niños con patología buco-dental disminuya drásticamente. Como siempre, es mejor y más fácil prevenir que curar.
La caries dental es una infección bacteriana, principalmente causada por el Streptococcus mutans, que continúa hasta que es tratada. Las lesiones que produce en los dientes se conocen por los nombres de caries o cavidades.
La placa es una película pegajosa que contiene bacterias que se forma sobre la superficie de los dientes, incluso en los niños de edades tempranas. Estas bacterias reaccionan con los azúcares de los alimentos y producen unos ácidos que disuelven el esmalte de los dientes produciendo cavidades.
La prevención es la mejor arma contra la caries, ya que cuando el dentista detecta la caries generalmente es en niños de tres o cuatro años, pero la enfermedad infecciosa ha comenzado bastantes meses antes. Algunos puntos importantes de esta prevención son:
El niño no debe dormir nunca con el biberón en la boca.
Por otro lado hay que estimular la buena higiene de los propios padres.
Comer 3 ó 4 veces al día y cepillarse los dientes por lo menos 2 veces al día.
Si se prefiere algo dulce, el chocolate es menos perjudicial que los caramelos.
Entre comidas, deben evitarse aquellos alimentos que contienen una gran cantidad de azúcar, almidones o sal y no deben ingerirse comidas o bebidas muy dulces.
Se recomiendan suplementos de flúor.
Utilizar selladores de fisuras como elementos preventivos.