El mayor beneficio de un programa de salud bucal a una temprana edad es la oportunidad de interceptar o modificar patrones de conducta que pueden resultar potencialmente dañinos para la salud oral de los niños. Se puede ayudar a los padres con una información preventiva muy valiosa, la cual va encaminada hacia las necesidades individuales de cada niño.
Es muy importante que los dientes temporales se conserven hasta su época normal de exfoliación. Los padres, muchas veces, no se dan cuenta de que estos dientes temporales van a resultar muy importantes de cara a la futura salud dental de sus hijos. La investigación ha demostrado que si los dientes temporales son olvidados y padecen caries, podemos tener problemas que posteriormente van a afectar a la dentición permanente.
La Academia de Odontopediatría recomienda el establecimiento de un programa preventivo a temprana edad (3-5 años).
La dieta es importante para prevenir la caries. De todos modos, a pesar de los conceptos tradicionales sobre la existencia de alimentos "buenos" y "malos" (como los dulces), en los últimos años se ha demostrado que es menos importante el tipo de alimento que se come que el hecho de comer entre horas, o el tiempo que los alimentos están en la boca.
La higiene de los dientes es fundamental, desde que el niño es un bebé y nos limitamos a limpiar sus encías, hasta que el niño tiene 6 o 7 años y ha aprendido la técnica del cepillado vertical.
Los niños deben recibir flúor sistémico, si es necesario, hasta los seis o siete años, cuando aparecen los primeros dientes permanentes. Con la aparición de los dientes permanentes en la boca, si el dentista considera oportuno que hay necesidad de una suplementación ésta debe ser tópica.