"¿Cómo le convenzo para que se siente a hacer los deberes? ¿Qué le digo para que no se levante mientras come? ¿Hay alguna manera de ayudarle a mejorar sus trabajos? ¿Qué hago para que me escuche?... " Si tienes un hijo con hiperactividad seguro que éstas y muchas otras preguntas han pasado mil veces por tu cabeza. Las respuestas te las dan una serie de estrategias que te explicamos a continuación.
La forma de tratar el "trastorno de déficit de atención con hiperactividad" es modificar o compensar lo más posible aquellas conductas típicas que repercuten negativamente en la vida diaria del niño y de su familia. Para ello se emplean técnicas de "cambio de conducta" y entrenamiento en "estrategias".
Para modificar actitudes como la agresividad o la desobediencia se emplean técnicas de cambio conductual. La base es la idea de que todo comportamiento es una forma aprendida de responder a determinadas circunstancias. Cuando obtenemos algo agradable o útil por nuestra acción incorporamos esa forma de actuar a nuestro repertorio de conductas y siempre que nos vemos en circunstancias similares respondemos igual. Por el contrario, si no logramos lo esperado desechamos la respuesta y dejamos de emplearla. Esto significa que la actitud de los padres respecto al hijo es fundamental ya que es la que proporciona información sobre el tipo de respuestas adecuadas o no.
Las técnicas de cambio de conducta controlan las consecuencias de las acciones convirtiéndolas en agradables, a través del "refuerzo positivo" o desagradables, mediante el "castigo".
La forma más adecuada de ayudarle a mejorar su ejecución en las tareas con las que tiene problemas es enseñarle los pasos que debe seguir, es decir, darle estrategias de cómo actuar. Una manera de hacerlo efectivo es el "modelo de autoinstrucciones".