¡Bien! ¡Ya ha llegado el verano! ¡Y las vacaciones! Y también los problemas... Ellos tienen tres meses libres, nosotros sólo uno. Después hay que elegir un destino, salir de viaje, coger el coche y evitar que ese ansiado verano se convierta en un infierno. ¿Cómo lo organizamos todo para que todo el mundo se quede contento y satisfecho?
Llegan las esperadas vacaciones de verano, pero no siempre resulta fácil organizar el tiempo familiar en esta época del año dado que los niños comienzan antes que los padres y éstos deben realizar verdaderos malabarismos para tener ocupados a sus hijos durante el tiempo en que siguen trabajando.
A pesar de todo ello, el verano es la mejor época para que niños y niñas vivan nuevas experiencias en función de lo que cada familia valore y pueda realizar.
Si el curso ha ido bien no es necesario dedicar muchas horas a repasar los aprendizajes, siendo preferible que participen en actividades lúdicas y deportivas que les permitan relacionarse con compañeros de su edad. En cambio, si los resultados no han sido demasiado buenos habrá que planificar un sistema para seguir estudiando y poder disfrutar de un tiempo diario de descanso.
Disfrutar de una vida familiar más sosegada, buscar momentos para el diálogo y fomentar la comunicación, sin que el trabajo y la escuela sean el centro de atención, ayuda a crear vínculos afectivos más estrechos y un clima más distendido y fácil que durante el resto del año.