Nuestros hijos pasan en la escuela entre 25 y 30 horas semanales. Casi tantas como pasamos nosotros en nuestro trabajo. Los maestros que se encargan durante esas horas de la educación de las personas que más amamos cumplen una labor que, aún siendo su obligación, conviene que sea reconocida. Si estamos contentos con el trabajo realizado por los maestros o por la escuela, animémonos a mostrar ese agradecimiento con la convicción de que el beneficio lo obtendremos todos.
La labor de los maestros y de las escuelas a menudo está infravalorada y nuestros hijos pasan en su colegio la mayor parte del día. Muy a menudo se habla de las largas vacaciones de los maestros, pero poco se habla de las presiones que sufren o de la gran responsabilidad que supone trabajar con personas.
En este artículo sugerimos una serie de ideas que facilitarán a los padres mostrar su agradecimiento hacia el maestro y hacia la escuela. Pretendemos aportar soluciones asequibles que huyan del característico regalo comprado e involucren un poco más la creatividad y los sentimientos familiares o grupales.
Reconocer el trabajo bien hecho, el esfuerzo y la dedicación de los maestros hacia las personas que más amamos no debe ser considerado un tema menor. Y no debemos perder la magnífica oportunidad de devolver al maestro un poco del mucho amor que él tiene por nuestro hijo.