Nada más llegar a casa ya empieza mi programa favorito. Mientras meriendo, podré verlo pero luego me mandarán a hacer los deberes. Les diré que tengo muy pocos, así termino rápido y engancho los últimos episodios de los dibujos. Después, con un poco de suerte, estarán ocupados con sus cosas o haciendo la cena y no me llamarán la atención más que de pasada para que apague la tele. Después de cenar, me encantaría ver el capítulo de hoy de la serie de extraterrestres porque si no, mañana, no podré comentarlo con todos mis amigos. A ver como me las apaño para convencerles que me dejen un rato másý
Los niños ven mucha televisión porque es un medio, muy accesible y muy presente en nuestra sociedad, con el que consiguen satisfacer sus necesidades de distracción y conocimiento.
Los contenidos de los programas y la publicidad pueden tener efectos muy nocivos para ellos ya que, al no haber desarrollado todavía un espíritu crítico, son espectadores especialmente vulnerables a sus engañosos mensajes.
Los padres somos también responsables de los posibles efectos negativos de la televisión en nuestros hijos. Para ello debemos, limitar el tiempo de televisión que ven, seleccionar a conciencia los programas que les permitimos ver y favorecer el desarrollo de su espíritu crítico.
En definitiva, debemos hacer un uso racional de este atractivo aparato hipnotizador.