Asalto de la base de submarinos de St. Nazaire por un comando inglés.
Se ha dicho que la de St. Nazaire fue la mayor de todas las incursiones. Realmente fue la más desesperada. Perseguía como objetivo principal la destrucción de las grandes puertas del único dique seco, la Forme Ecluse, en la costa atlántica de e Francia, que era capaz de ubicar el acorazado alemán Tirpitz. Otro fin secundario, pero importante, era ocasionar el mayor daño posible en los refugios para los submarinos y en los diques. El Bismarck, hermano del Tirpitz, había sido hundido el 27 de mayo de 1941 cuando se dirigía a St. Nazaire. A principios de 1942 el Tirpitz estaba en aguas de Noruega, y se sospechaba por los informes recibidos, que se preparaba para llevar a cabo una correría por el Atlántico.
Para llevar a cabo la misión se pensó en utilizar un destructor que debían empotrar en las puertas del dique y posteriormente hacerle saltar por los aire mediante una carga de 500 kg de trilita alojada en la proa y que harían explosión mediante un mecanismo de acción retardada.