- ¿Alguien quiere seguir con esto?. Transformar o conservar. Espacios, sociedades y realidades diferentes y diversas; pero unidas a la vez dentro de una red discursiva global. Dentro de la esfera planetaria todo circula con una rapidez cada vez mayor. Nuestro acontecer individual ya no se restringe a la realidad local, sino que es paulatinamente incorporado al ámbito plural posibilitado por la globalización. Ya no sólo tenemos la certeza de no estar solos y aislados, la realidad nos muestra integrados anónimamente en un mundo cada día mas unificado. Pero unificado en qué? Si bien la economía y los flujos financieros operan sobre redes constitutivas de la aldea global, paralelamente a este desenfrenado proceso de desarrollo se van constituyendo espacios (no-lugares) desde donde se lucha por la pervivencia de las especificidades locales. Lo que el dinero une no es ya suficiente para aplacar la existencia de las diferencias. Acaso la libertad tiene precio? Al mismo tiempo que la expansión económica unifica mercados que tienden a ser homogéneos, persisten sectores sociales que demandan por su especificidad cultural desde los márgenes. Una barrera se erige frente al desarrollo: la identidad. A qué responde todo esto? Según Octavio Ianni (1998), la globalización es un proceso histórico de varios siglos que pertenece a la lógica del desarrollo capitalista ?concentración y centralización de las relaciones sociales de producción y reproducción-. Este proceso impone la puesta en cuestión de significaciones hasta hoy consuetudinariamente aceptadas: las identidades y pertenencias cambian, mutan, se reconstruyen a partir de la aparición y creación de nuevos espacios; el Estado-Nación como espacio macro cede lugar a las ciudades y/o regiones, lo micro entra en la escena...