El siglo XX fue el siglo de la nueva música. Aunque hubo también nueva música en otros períodos, la ruptura con la tradición histórica no fue nunca tan radical, debido fundamentalmente al rechazo de la tonalidad (Schönberg), hasta llegar al completo abandono del concepto tradicional de música (Cage), si bien al mismo tiempo gran parte de esta ruptura quedó inalterada (música ligera, Neoclasicismo, tradición de la ópera y los conciertos).