El entorno internacional en el que las empresas desarrollan su actividad ha provocado la elaboración de diversas propuestas de un código de ética global que defina en qué términos deben comportarse las empresas en sus actividades.
El Global Compact, auspiciado por el Secretario General de Naciones Unidas, es la más reciente de estas iniciativas, y todo indica que acabará imponiéndose como ese marco de referencia que sirva de guía a las empresas.