El fenómeno de la globalización que vivimos actualmente ha provocado
cambios lingüísticos muy importantes a escala mundial. El inglés se ha
convertido en la lengua internacional, del poder económico y político, y
se está convirtiendo en la lengua de las clases sociales altas y la
juventud. Paralelamente, sin embargo, las lenguas regionales también están
experimentado una gran difusión, gracias a las nuevas interacciones
sociales y al apoyo económico de los gobiernos que las representan. A su
vez, y como resultado de estas dos tendencias, surge el sentimiento de
arraigo de las comunidades locales, que ven la lengua local como signo de
autenticidad que hay que defender frente al fenómeno de la globalización y
de la regionalización. Nos dirigimos, pues, hacia una sociedad
multilingüe, en que cada lengua debe tener sus propias funciones sociales
distintivas, aunque sea inevitable que se generen conflictos entre las
lenguas en contacto. Ante esta situación, el autor anticipa una pérdida de
la hegemonía del inglés a favor del aumento de les lenguas regionales y
una futura extinción de las lenguas más minoritarias.
Fuente: http://www.uoc.edu