"No hay pruebas de que después de un desastre natural los cadáveres constituyan un riesgo de epidemia", señala el artículo escrito por Oliver Morgan, estudiante con grado de investigador de la Escuela Londinense de Higiene y Medicina Tropical (London School of Hygiene and Tropical Medicine), quien ha colaborado con los grupos de auxilio en desastres Oxfam y Médecins Sans Frontières (Médicos sin Fronteras) en América Latina, la India, África y los Balcanes.