Éstas dos características son, no cabe duda, las que deben primar a la hora de elegir la encimera de la cocina. La mayoría de los alimentos se tratan en ellas, por lo que el material deberá ser fácil de limpiar e higiénico; además, el trasiego de la cocina obliga a que las encimeras resistan todo tipo de golpes, arañazos y cortes.