La producción de proyectos multimedia en CD-ROM en nuestro país vivió un punto álgido entre 1990 y 1995, después entró en crisis porque, aunque había equipos creativos excelentes, las ventas no cubrían los elevados costes de producción. Al principio de esta crisis se creyó que Internet sería la solución, pero no se ha conseguido que los usuarios paguen por los contenidos que pueden encontrar en la Red. La colonización cultural de los fenómenos globales también afecta de manera importante a las producciones multimedia, y las grandes superficies, por ejemplo, empiezan a exigir campañas mediáticas para distribuir los productos. Por otra parte, las ayudas institucionales para poder hacer frente a las grandes producciones multimedia son inexistentes. Todo eso hace que el futuro del multimedia en nuestro país sea, pues, poco esperanzador.