Durante toda la historia de la educación formal, es frecuente encontrar en las aulas, una diversidad de niños y niñas que no logran los objetivos esperados, aún a pesar de su empeño y los esfuerzos realizados por el o la docente, aunado al trabajo de la familia. Estos niños son etiquetados constantemente como malos estudiantes, poco inteligentes, vagos, apáticos, o simplemente insoportables. Al final del año o no son promovidos o van al próximo grado con un sin numero de problemas que van arrastrando. Mucho se hablado de la dislexia, y se oye mencionar frecuentemente y sin embargo el término resulta confuso, debido talvez a la poca información difundida, a la falta de interés o a la optimista certidumbre de encontrarnos fuera de su esfera, como para no ocuparnos de algo que precisamente por su desconocimiento puede resultar alarmante.