No existe otro país en que el nacimiento, apogeo y fin de una cultura abarque tanto tiempo como Egipto.
El país se extiende junto al Nilo en una delgada faja de alrededor de mil kilómetros de largo y diez a veinte kilómetros de ancho. Alrededor de esta faja fértil, de tierra negra, está el desierto, de tierra roja.