El estudio de la fonética y de la pronunciación inglesa exige el desarrollo de 3 competencias, las cuales se pueden potenciar a través del trabajo dedicado y constante en torno a actividades específicas para cada competencia. Este trabajo requiere tiempo, memorización, escucha e imitación. No es suficiente con escuchar o repetir una sola vez, sino tantas como sean necesarias para lograr una suficiencia en habilidades receptivas, productivas y aún en la fundamentación teórica.