- La zona próxima al volcán Popocatepetl se ha caracterizado por su riqueza natural. Sus suelos son altamente fértiles tanto por la temperatura como por la abundancia de las aguas, además cuenta con una gran diversidad de vegetación, bosques con árboles de excelente calidad y grandes depósitos de azufre. Las tierras resultan buenas para el cultivo, ya que las cenizas arrojadas por el volcán se han encargado de abonar los terrenos, además de contar con abundantes aguas producto del deshielo de las cimas. Atraídos por las bondades del volcán, numerosos pueblos se han establecido a su alrededor para beneficiarse de sus recursos. En la mayoría de estas comunidades subsiste la economía agrícola, por lo que la cultura local está sumamente arraigada a la tradición campesina: su permanencia depende de que la lluvia alimente sus tierras cada temporal y de que el clima sea benéfico con sus cultivos. A cambio del favor de la vida que la naturaleza les otorga, estos pueblos han aprendido a amarla, conocerla y venerarla. Para estas comunidades, el volcán es un entidad que durante cientos de años los ha provisto de los medios fundamentales de subsistencia: el agua, el alimento, un territorio que constituye su herencia y del que han hecho su espacio vital. Por eso, más que una amenaza, el Popocatepetl es el padre dador de vida a quien le guardan un profundo respeto y le dispensan gran cariño...