- Vittorio Alfieri, el noble escritor de Asti, que sin embargo aborrece a nobles y burgueses, hombre capaz de regalar a su hermana todo su patrimonio, reservándose únicamente una pensión vitalicia, es sin duda una persona sombría, con dos intentos de suicidio que además vive en carne propia el momento de la Revolución Francesa, el hecho más resonante de ese siglo. O, en su defecto, podemos verlo como un lector asiduo de Plutarco, Rouseau, Voltaire, Maquiavelo, Shakespeare, Cervantes, y demás; es también un hombre capaz de colocar en la puerta de su casa una hoja escrita de su propio puño y letra diciendo: "Vittorio Alfieri, que no es persona pública y supone que por lo menos en su casa es patrón, notifica a quienquiera lo buscare que no recibe nunca ni personas ni embajadas ni paquetes ni cartas de aquellos que no conoce y de los cuales no depende." Estas son las características esenciales de un escritor duro, sombrío y poco creyente del idealismo perfecto. Por otro lado está Jean-Paul Sartre, quien en 1933 obtuvo una beca de estudios que le permitió trasladarse a Alemania, donde entró en contacto con la filosofía de Husserl y de Heidegger, íconos del existencialismo. Así, en 1939 fue hecho prisionero por los alemanes, aunque dos años después logra escapar y retorna su París natal. Trabaja en la resistencia clandestina contra la ocupación alemana.