Cada año, en mayor o menor medida, se repite lo mismo: heridos y aun víctimas fatales como producto del uso imprudente de los fuegos artificiales, más conocidos como pirotecnia. "El impacto del problema no es menor -afirma el doctor Alberto Iñón, cirujano pediatra del Hospital Italiano de Buenos Aires y presidente de la Subcomisión de Accidentes de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP)-. En los hospitales de Quemados, Pedro Lagleyze y Oftalmológico Santa Lucía, que son los que más atienden estas lesiones en Buenos Aires y el conurbano, se atienden unos 650 casos anuales. Para analizar el impacto de estos accidentes en todo el país habría que multiplicar esa cifra por diez o quizá por veinte." El cirujano agrega que en el 45% de los casos las lesiones afectan a menores de 15 años. "Y la más frecuentemente observada es la quemadura, que generalmente afecta a menos del 50% de la superficie corporal y se localiza en las manos, el rostro o los ojos", dice Iñón señala que las heridas penetrantes y mutilaciones suelen localizarse en las manos (como rompen el tejido puede producirse pérdida de manos o de uno o varios dedos), en la cabeza o en la cara. "Pero también hay casos de mutilaciones genitales -dice Iñón-, ya que muchas veces estos artefactos se llevan en los bolsillos y pueden comenzar su combustión aun sin ser encendidos."