A partir de fines del Siglo XIX, las innovaciones en el sector real de la economía fueron acompañadas por un proceso de una significación muy grande, pero al que no se le atribuyó inicialmente la trascendencia que llegaría a tener; este proceso es al que genéricamente se le conoce como el de los grandes avances en el campo de la "Productividad". Este notable movimiento fue iniciado por Taylor, a quien inmediatamente le siguió Fayol. Ambos estimaban que la empresa es una suerte de comu-nidad de trabajadores, que en su desenvolvimiento debe organizarse en forma racional, de modo que alcancen crecientes niveles de producción por persona, lo que en su concepto conduciría al logro de un creciente bienestar. El movimiento por la productividad acompañó los progresos que fue alcanzando la humanidad, hasta mucho después de la Segunda Guerra Mundial.