Muchos expertos y estudiosos de la valoración de empresas han dicho en algún momento que esta actividad es en gran medida un arte para manejar los números según unos propósitos. Sin duda algo puede haber de verdad en esta forma de decir, pero a buen seguro que tiene mucho de conocimiento profundo de las dificultades y problemas asociados para asignar el valor a un negocio "vivo" cuya gestión puede variar sustancialmente según quienes sean los responsables y, por tanto, el valor se hace vulnerable a ésta circunstancia, así como a otras ligadas a la situación del entorno.