Si un deportista de alto rendimiento sólo tuviera una piel que contuviera los diversos órganos del cuerpo, él sería como una gran pelota llena de aire. Cuando quisiera hacer algún tipo de ejercicio, sólo rodaría. En vez de eso, el cuerpo está constituido por una máquina perfecta, que encierra los órganos vitales, los protege y sostiene y está preparada para practicar ejercicios de exigencia como: correr, saltar, nadar y hacer los ejercicios que permiten a la persona desarrollarse.