Los lectores del "Diario de Ana Frank", uno de los documentos más estremecedores sobre el Holocausto judío, suelen sentir un culpable desasosiego ante el plácido final del libro, redactado por su autora durante los dos años y casi dos meses que pasó escondida de los nazis con su familia en una buhardilla de Amsterdam. El último escrito está fechado el 1 de agosto de 1944, y la adolescente se entrega a una inofensiva disquisición sobre las dos caras de su propia personalidad. Y así, sin ninguna conclusión, todo termina. La mayoría de las ediciones del famoso diario, traducido a más de cincuenta idiomas, culminan con un sucinto epílogo en el que se consigna la detención de los ocupantes del escondrijo y su terrible final.