En los inicios del www no había demasiadas páginas web, había poca información y todo el mundo sabía donde encontrarla. Además, los nombres de dominio acostumbraban a tener relación con el sitio y viceversa, así que buscar una determinada cosa (si estaba en la red) no resultaba difícil. A medida que fueron pasando los años el número de páginas existentes fue creciendo a velocidades exponenciales. Este aumento del volumen de información hizo que se complicara cada vez más la localización de información relevante sobre un tema. Los nombres de dominio ya no resultaban triviales y "adivinar" dónde encontrar determinada información resultaba imposible. Aparecieron entonces los directorios. Su estructura, organizada jerárquicamente en subdirectorios perfectamente clasificados por temas, permitía (y permite aun hoy), navegando por una estructura de árbol, localizar webs relevantes sobre la información buscada.