- En una tablilla sumeria que tradujeron Kramer y Jacobsen se narra la historia de cierta mujer acusada de asesinato. Los hechos, sucedidos mil ochocientos cincuenta años antes de Cristo demuestran que ya entonces la administración de Justicia se guiaba por el apotegma nullum crimen sine lege.
Lu Inanna era servidor del templo. Por razones desconocidas tres hombres lo mataron, y después de cometer el delito dieron cuenta de su ejecución a la viuda del asesinato, Nin-dada. Ella, según relata el historiador de su caso, no abrió su boca y dejó que sus labios permanecieran silenciosos. (Más tarde pudo saberse que Liu Inanna no era un esposo ejemplar).
Denunciado el crimen ante el monarca de la ciudad-estado de Nippur, el rey Ur-Ninurta, éste hizo tomar prisioneros a los homicidas y a la esposa del muerto. Los cuatros fueron juzgados por la asamblea de ciudadanos que celebraba sus sesiones en la explanada del monumento...