Internet es un fenómeno totalmente imprevisible. Esta impredecibilidad ha originado que empresas de nueva creación se hayan hecho millonarias y que actualmente sea imposible saber cómo será la Red del futuro y cómo la utilizaremos. A pesar de la percepción generalizada de Internet como instrumento para el tiempo libre y el ocio, en su vertiente cultural es una herramienta que promueve la creación y reduce sustancialmente los costes. Además, Internet pertenece básicamente a una generación joven, para la cual es una forma de acceder a unos conocimientos que tal vez no conocería en la realidad analógica. En nuestro país, hasta ahora, las instituciones culturales, en concreto los museos, bibliotecas y archivos, ya sea por falta de conocimientos o de medios, han sido bastante reticentes al fenómeno de Internet y han preferido quedarse al margen de la digitalización de sus instituciones. Esta actitud es un gran error, ya que el mundo virtual es sencillamente una continuación del analógico, y esta pasividad puede hacer que empresas privadas aprovechen esa falta de iniciativa y saquen beneficio propio de los espacios vacíos de cultura que hay en Internet.