Los alimentos son susceptibles de ser contaminados con elementos físicos, químicos, microbiológicos o radiológicos, siendo la contaminación de tipo microbiológica la más comúnmente encontrada. Los productos pesqueros y acuícolas son, debido a sus características intrínsecas, alimentos de muy fácil contaminación, sobretodo debido a la manipulación que estos productos reciben antes de ser consumidos. Por ello, es de suma importancia guardar estrictamente todas las normas de higiene desde la captura hasta el momento que llega al consumidor.