Queremos agradecer principalmente a las seis mujeres que abrieron sus historias de vida ante dos desconocidos, sin más interés que el de colaborar. A la Corporación Alzheimer, a su Directora María Eugenia Humeres y a Katy, su secretaria, por haber abierto las puertas de la institución para facilitarnos sus registros para efectos de la muestra.