Soy consciente de la multitud de pensamientos que la lectura del título de este trabajo habrá despertado ya en la mente del lector pero calma, por favor. No voy a hablar ni de nacionalismo, ni de terrorismo, ni de independentismo, ni de regionalismo, ni tampoco de imperialismo cultural. Intentaré despolitizar y desmanipular la existencia de una fuente Vasca del Castellano. Haré sólo comentarios histórico-lingüísticos, como si estuviéramos hablando de la fuente Bantú del Kishwahili, por poner un ejemplo emocionalmente lejano y libre de juicios previos.