En la naturaleza el agua casi nunca es pura en el sentido de agua destilada; contiene sales disueltas, tampones, nutrientes, etc. con concentraciones que dependen de las condiciones locales. Los peces (y plantas) han evolucionado durante millones de años adaptándose a las condiciones del agua de su hábitat y puede que sean incapaces de sobrevivir en ambientes significativamente diferentes.