El soldeo por llama se desarrolló cuando fueron posibles el abastecimiento a escala industrial de oxigeno, hidrógeno y acetileno a precios accesibles, se inventaron los sopletes adecuados y se desarrollaron las técnicas de almacenamiento de dichos gases.
En el año 1916 el soldeo oxiacetilenito era ya un proceso completamente capaz de producir soldaduras por fusión de calidad en chapas finas de acero, aluminio y cobre desoxidado, existiendo sólo ligeras diferencias con los procesos utilizados en la actualidad.