Crear conceptos significa aportar referentes para el cambio, el crecimiento y/o la acción personal. De ahí que sea válido acudir al mundo de la filosofía como espacio para la creación de auto-conceptos que alimenten la intención de crecer como persona. Sin embargo, una idea no es un concepto, y obviamente no es filosofía. Por esa razón, es necesario tratar las propias ideas como potenciales, porque las ideas responden a pensamientos potenciales ligados con un determinado modo de expresión tanto en la aspiración a ser como en la intención de hacer.